Y no habrá nadie que escriba un poema en mi lápida

Siento el frío fatal de la Parca

que me quita el aliento y la voz

y me deja sin versos ni canción

en esta noche lóbrega y amarga.

¿Qué será de mi nombre y mi fama

cuando ya no esté en este mundo atroz?

¿Quién recordará mi pluma y mi arrojo

y el fuego de mi lírica llama?

Nadie escribirá un verso en mi losa

de mármol mudo y silencio helado

ni llorará mi ausencia congojosa.

Solo el viento que sopla desolado

a la eterna mansión de los que reposan

donde no hay más dolor ni más pecado.

No me aflige mi sino desgraciado

ni me quejo de mi suerte adversa

pues sé que todo es vano y pasajero

y que nada se escapa de la huesa.

Viví siguiendo siempre mi sendero

sin temer a los dioses ni a las leyes

y canté lo sublime y lo bello

sin importarme el premio ni el desdén.

Amé con ardor y con ternura

a las musas que alentaron mis poemas

y gocé de sus besos y sus gracias

sin pensar en el mañana ni en la culpa.

Bebí el néctar dulce de la vida

y sentí el placer y la alegría

sin dejarme vencer por la amargura.

Ahora solo me queda despedirme

de este mundo que tanto amé y odié

y esperar resignado a la partida.

No llores por mí, amigo fiel y sincero

ni te entristezcas por mi ocaso

pues sabes que yo siempre estaré contigo

en tu recuerdo y en tu pecho.

Tú fuiste el único que me entendió

y que supo apreciar mi poesía

y que me acompañó en mis glorias

y en mis penas, en mis risas y llantos.

Tú fuiste el único que me dio aliento

y que me animó a seguir luchando

y que me enseñó a ser fuerte y valiente

y a no rendirme ante el infortunio.

Tú fuiste el único que fue mi amigo

y que merece mi gratitud y respeto

y que guardará mi último enigma

y mi último deseo.

No olvides nunca lo que te digo

ni dejes de leer mis versos viejos

pues en ellos hallarás mi alma y mi esencia

y el eco de mi voz.

No temas por mí, dulce amada mía

ni te angusties por mi fin postrero

pues sabes que yo siempre te querré

más allá de la vida y del averno.

Tú fuiste la luz de mis tinieblas 

y la fuente de mi inspiración sagrada 

y la razón de mi existencia plena 

y el sueño de mi corazón alado. 

Tú fuiste la flor de mis verdores 

y el fruto de mis ardores 

y la hoja de mis colores 

y el copo de mis candores. 

Tú fuiste la estrella de mis noches 

y el sol de mis mañanas 

y la luna de mis tardes 

y el arco iris de mis aguas. 

Tú fuiste todo para mí, mi vida, mi amor, mi todo.

No pierdas nunca la esperanza ni la fe 

ni dejes de sonreír ni de vivir 

pues en ti está mi última voluntad 

y mi última ilusión.

No te digo adiós, sino hasta pronto 

pues sé que nos veremos otra vez 

en algún rincón del tiempo y del espacio 

donde no haya dolor ni olvido. 

Allí te esperaré con los brazos abiertos

y con una sonrisa en los labios

y con un poema en las manos

y con un beso en el alma.

Allí te diré lo que ahora te digo

que te quiero mucho, mucho, mucho

y que siempre estaré contigo

hasta el fin de los siglos.

© Isaías Joel Hurtado Santa Cruz

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Como ayudar a alguien que practica el CUTTING

Sincretismo religioso: tradición oral de Huancavelica[1]

Aproximación a “La vida en una beso” de Warcry