UNA POÉTICA SESIÓN DE DENTAL
La boca es un jardín secreto
de flores blancas y carmesí,
que nacen de la tierra ardiente
de las encías rubí.
Mas cuando las flores se tuercen
y se enredan sin cesar,
forman un laberinto de espinas
que hiere el hablar.
Entonces llega Jenny, la odontóloga,
de bata blanca y manos finas,
y trae consigo un arco de plata
que es como una luna divina.
Ella coloca el arco sobre las flores
y lo sujeta con estrellas de luz,
que cruzan el cielo de la boca
como cometas de azul.
Y poco a poco, el arco va tirando
de las flores torcidas y bravías,
hasta que las alinea y las ordena
en una sonrisa de armonía.
Así Jenny transforma la boca
en un jardín de luz y gracia,
donde las flores son perlas
y la tierra es púrpura.
Pero el trabajo no acaba ahí,
pues Jenny cuida con primor
la salud y la belleza del jardín
con sus herramientas de amor.
Ella limpia las flores con cepillo
y les aplica pasta de frescor,
para que brillen con brillo
y tengan un aroma de flor.
Ella examina las raíces con rayos X
y detecta cualquier mal,
para que no se enfermen ni se quiebren
y puedan crecer sin igual.
Ella protege las flores con sellantes
y les pone fluoruro y barniz,
para que resistan los amantes
que las besan sin fin.
Y así Jenny mantiene el jardín
en perfecto estado y salud,
para que el dueño pueda lucir
su sonrisa con virtud.
© Isaías Joel Hurtado Santa Cruz
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