Sincretismo religioso: tradición oral de Huancavelica[1]
“La obra no pactará con el impostor Jesucristo… pero quiere demostrar
al Dios no existente que los hombres mortales son capaces de concebir un mundo…”
Jorge
Luis Borges, “Uqbar, Tlön y Orbis tertius”, Ficciones.
I. introducción:
La religión se
desarrolló en el hombre en la más temprana de sus edades sobre la tierra. No se
han encontrado, en el mundo, una civilización, o agrupación de gente, que sea
independiente de un sistema religioso. Debido a su importancia dentro de la
sociedad (para bien o para mal), y a su evolución es difícil dar, a religión,
un significado que engloba todo el sentido de la palabra. Pero tomemos, como
referencia, el significado que se le da en un diccionario cristiano: “Religión
(gr., threskeia, religión; expresión
externa de devoción espiritual). La palabra lat. religare significa contener, detener o refrenar. Se llegó a
aplicar a los servicios, rituales y reglas por los cuales se expresaba la fe en
y la devoción a la deidad…[2]”.
La religión, que comenzó como expresión externa de la devoción, en su
evolución, dentro de la sociedad, y por la necesidad de mantener unido a una
comunidad o sociedad, llegó a ser el eje de los rituales colectivos y la
espiritualidad que se rendía a una divinidad. Esta evolución está claramente
explicada por los estudios materialistas de la religión. “…Las primeras formas de religión
(animismo, magia, totemismo, tabú, fetichismo), se han ido procesando y
reprocesando hasta constituir religiones politeístas, las cuales en un mayor
proceso de sincretización, de síntesis, han originado las grandes religiones
monoteístas…[3]”.
De esto podemos
deducir que la religión andina también pasó por estas etapas. Aunque el
totemismo y animismo, como diría Luis Alberto Sánchez, “Es algo más que una especie de
zoolotría común a todos los pueblos primitivos. El hombre adora lo que teme, y
teme lo que no se explica…[4]”,
Jugaron un papel importante dentro de la cosmovisión andina Pre Inca.
Pero lo que nos
interesa en esta disertación nos es el origen de la religión andina, que puede
tener muchas formas de interpretar, sino el sincretismo que hay en esta
religión, manifestado en las “tradiciones orales” de cada pueblo. Partiendo de
esta premisa desarrollaremos el tema.
II. Sincretismo
La religión
cristiana aparecida con la llegada de Jesucristo, según dicen algunos
historiadores religiosos[5], pero que llego ser una
religión dominante con la conversión de Constantino en el año 312 de la era
común, “…Resolvió luchar bajo la bandera de Cristo, y ganó la batalla. Fue el
punto crucial de la historia del cristianismo…, es una religión altamente
sincrética. Desde sus primeros años, en el Concilio de Nicea, se empezaron a
juntar ideas “heréticas[6]” dentro de la religión que
ya, desde sus primeros concilios, hacia efecto sincretizador sobre las demás
religiones que existían en occidente. Esto lo hacían, como refieren muchos
historiadores, para multiplicar y facilitar el número de adeptos a la nueva
religión aceptada y respaldada por el Imperio romano. Cada concilio realizado
por los líderes cristianos trajo consigo nuevas ideas “revolucionarias” dentro
de la cosmovisión, cada vez más creciente y confusa, de la religión cristiana.
Al llegar al Perú,
después de casi 1200 años de sincretismos, encontraron una religión ya
constituida, con deidades impuestas por los incas y deidades locales que eran
fruto de la relación entre la tierra y los hombres. “…Desde su llegada a
América, la religión cristiana fue impiadosa a la hora de desplazar a su
antecesora andina y de ocupar su lugar social como religión del Estado…”[7]. Pero esto no podía ser fácilmente realizado
por la evangelización desarrollada en ese momento. La cosmovisión andina
difería mucho de la cosmovisión occidental. Así que, como ya era costumbre en
la religión cristiana, comenzaron a resemantizar la cosmovisión andina dándole
unos toques cristianos de esta manera “…debía acatarse por haber sucedido a la
religión del Sol; los indígenas podían ser cristianos sin mayores
inconvenientes en lo que a sus creencias correspondía…[8]” al convertir al Sol en la
imagen de Jehová, la imagen de la pachamama en la Virgen María, y a Jesucristo
en la imagen del hijo de los dos, fue más fácil, al tener este antecedente,
convertir a los andinos a la nueva religión. Pero los conceptos occidentales no
siempre fueron bien entendidos por la comunidad andina. Ellos, los andinos, a
pesar de aceptar la nueva religión, matizaron, en su comunidad, la nueva
religión con la cosmovisión que tenían.
Este sincretismo
religioso se manifestó en los relatos orales más que en cualquier otra cosa.
Porque lo oral avanza juntamente con la cosmovisión, con la ideología. “…El relato
oral es móvil,
lo que impide
su esclerosamiento. A diferencia del libro, no caduca: se
transforma. Es un medio de trasmisión de conocimientos que en mayor o menor
grado vehiculiza una carga subjetiva, la que incluye los fermentos que
permitirán al mito cambiar de máscara, responder
a las situaciones nuevas y las necesidades simbólicas que estas van planteando…[9]”
En los relatos, después de la conquista y evangelización, ya aparecían imágenes
y símbolos cristianos interactuando con las imágenes y dioses andinos, porque:
“…En la literatura oral se encuentra
acaso la mayor fuerza expresiva
de la cultura popular…[10]” Pero no sólo eso. La moral, la
cosmovisión, la identidad andina sufren cambios con los nuevos conceptos de la
religión nueva.
Detengámonos por
unos instantes en algunos relatos del libro “Tradiciones orales de Huancavelica[11]” libro que recoge, como
aclara el prólogo, relatos recogidos por varios autores en el primer concurso
de recopilaciones orales. Este libro muestra la identidad cultural de un
pueblo, no sólo el aspecto religioso,
sino, también, todo el proceso folklórico e ideológico de un pueblo con
bastante tradición. “…Se puede afirmar que la literatura oral constituye la
suma de los conocimientos, valores y tradiciones que pasan de una generación a
otra, verbalmente, utilizando diferentes estilos narrativos. La literatura oral
se conserva en la memoria de los pueblos, es de creación colectiva, por lo
tanto anónima; carece de autor, como no es el caso de la literatura escrita; es
del pueblo como tal hace parte de su vida diaria y de su cultura…[12]”
“Los Gentiles de
Conaica” es un relato recogido por Rosana Huamancaja, utiliza el término
“gentil”, término que alude, en la cosmovisión andina, a hombres de una era,
que por los datos que se tienen, parece ser la era prehistórica. Se dice que
esos hombres eran fuertes y malos. Gentil, desde los ojos cristianos, quiere
decir: “…Cualquier religión ajena a la de los hebreos. Es un término que en
ocasiones se usa en el ambiente cristiano para referirse a los pueblos no
evangelizados…[14]”.
No he encontrado, quizá por la poca bibliografía que utilizo, referencias sobre
lo que en realidad eran los gentiles en la cosmovisión andina, pero la poca
referencia que he podido encontrar conlleva a definirlos como personas
desligadas de cualquier creencia religiosa que se dio en los andes.
Llama la atención
la forma en que son castigos. Según el relato, estos hombres, son castigados
por la pachamama, dios supremo. Que envía, como castigo, al supay wayra, o
vientos huracanados, a lo que estos
hombres responden refugiándose en las cuevas. Después de esto se le envía el
supay papra, o lluvias intensas, que cubrieron casi toda la tierra. Sólo
algunos hombres se salvaron subiendo a la punta de los más altos cerros. Como
último castigo se le envía el iskay inti, los gentiles ya sabían de su
inminente llegada, pero había poco que hacer. Sólo algunos pudieron salvarse, y
estos tenían una moral superior.
Semejantes cosas
bien los denominados gentiles en la tradición cristiana. Según la biblia[15] la maldad de los hombres
había crecido y todo esto había llegado a los ojos de dios. Así que, al igual
que la pachamana, decide castigar a los malvados enviando un diluvio. Pero
Dios, al igual que también hizo la pachamana, escogió de entre todos los
gentiles a un hombre de moral superior a los demás. Este hombre, en la biblia,
tiene nombre Propio. Noé. Se salvó, pero no sólo él, sino, también, su familia.
Pero los hombres, al igual que en el relato de Conaica, no aprendieron la
lección, y siguieron pecando. Pero al igual el mal había crecido, ya no en
todas las ciudades, niño en dos ciudades particulares, Sodoma y Gomorra[16]. Entonces dios los
castigó con fuego, pero antes de hacer eso, salvó a un sobrino de Abraham, por
ser de moral elevada.
El los relatos se
castiga a los hombres por la maldad de sus corazones. Pero en los relatos
cristianos se encuentra un castigo severo con viento, cosa que si figura en el
relato de Conaica. Esa sería la única diferencia entre los dos. La cultura
andina se dejó influenciar por los castigos que habían recibido los gentiles no
hebreos. Pero eso no es todo. También podemos ver que la pachamama, divinidad
andina, perdona la vida a los seres de moral elevada, al igual que hace el dios
cristiano escogiendo, entre todos los hombres, a personas que habían cumplido
sus leyes o que tenían un moral adecuada a sus reglas. No se puede saber, a
ciencia cierta, hasta que punto haya habido sincretismos en este relato, pero
todos los indicios nos llevan a pensar que la cosmovisión cristiana y la
cosmovisión andina, en este relato, son mezclados y unificados llegando a una
nueva forma de ver el mundo. Ya, en este tiempo, no se pueden diferenciar
cuales son los rasgos autóctonos y los rasgos occidentales en este relato pues
este relato, con toda su influencia occidental, forma parte de una tradición en
el pueblo de Huancavelica y peruano.
Este parece ser el
relato donde la influencia occidental es mayor.
Recogido por Hugo
Rojas de la Peña, cuenta de una anciano andrajoso que caminaba por el lugar donde
había hombres sembrando. Al encontrar con el primer grupo de hombres, les
pregunta que están sembrando, a lo que ellos responden que siembran maíz, a lo
que el anciano responde así se hará. Pero al encontrarse con otro grupo de
hombres les hace la misma pregunta a lo que ellos responden que siembran
piedras, el anciano dice que así sea. Pasó unos momentos y todo ese lugar se
convirtió en grandes ruinas de rocas. La explicación que da el recopilador es
que: “Dios había bajado a robrar a su gente[18]”.
A Dios, dentro de
la cosmovisión cristiana también se le conoce como “El anciano de días[19]” y se cree que sólo hasta
la época de Adán y Eva dios bajaba a la tierra a ver las obras de sus hijos.
Pero hay referencias bíblicas que dios seguía bajando a la tierra y se paseaba
ahí[20]. Pero sólo se ve a dios
castigando a los hombres de Babel, y echando del paraíso a Adán y Eva. El
castigo que realiza el anciano en el relato de Acotambo es a los hombres
burladores. El castigo consiste en transformar los maizales en piedra. Cosa
similar, aunque no maizales, ocurre en la biblia. Se cuenta que la mujer de Lot
dudó, y con esto falló a la advertencia de dios, y fue convertida en una
estatua de sal, que viene a ser una estatua de piedra.
Se pueden decir,
aunque faltarían estudios más profundos sobre el respecto, que los relatos
bíblicos han sido asimilados y configurados para enriquecer la tradición y
cosmovisión andina.
Pero además de
estos dos relatos, que han sido objeto de nuestro estudio por considerarlos las
más grandes manifestaciones de sincretismo, existen otros relatos que están
llenos de estas características. El relato “Punku Piti[21]” muestra como los hombre
son castigados por tener una moral deplorable, y como son exterminados por
dios. Pero no sólo hay un sincretismos religioso con el cristianismo también
encontramos manifestaciones de la cultura celta, egipcia y griega.
Como se puede
observar a simple vista, el examinar cada uno de los relatos se hace evidente
que la cultura andina no sólo asimiló, sino que enriqueció e hizo propia las
tradiciones. Es verdad que cada uno de estos relatos tienen influencia de
religiones y culturas de otras regiones, pero lo que no se puede negar es que,
cada uno de los relatos, están vestidos con los colores y la ideología andina. Por sólo mencionar algunos relatos más como
“El Tayta Huamani[22]” ya no es un sujeto
masculino el que ayuda a las personas, sino, como en la tradición celta, el un
sujeto femenino, una diosa protectora, la que ayuda a los que la necesitan.
También, en el
presente libro son bastantes los relatos que tiene que ver con “aparecidos” o
fantasmas. Esto, tampoco al principio, figuraba en la cosmovisión cristiana,
pero que luego se incluyo extrayéndola de las demás religiones de oriente.
Se puede decir,
como conclusión, que los personajes, que aparecen en los relatos del presente
libro, tienen costumbres sincretizadas, aunque el punto geográfico en el que
viven es la región andina. Pero, como es natural, ya asimilan las culturas,
ideologías y religiones, que han llegado con la conquista.
No sólo la
religión cristiana, aunque debemos afirmar es que la influenció más, tuvo un
papel exclusivo dentro de este sincretismo. En nuestros relatos andinos
aparecen también signos de las culturas orientales como al celta, la griega,
etc.
[1] Leído el 19 de
noviembre del 2010 en la UNMSM, Lima, en el congreso “LITERATURAS DEL SUR”
[2] J. D. Douglas,
Meryl C. Tenney – DICCIONARIO BÍBLICO DEL MUNDO HISPANO.
[3] José Lora Cam –
FILOSOFÍA “ANTI – MITOLÓGICA, ANTI – TEOLÓGICA , ANTI – HERMENEUTICA”
[4] Luis Alberto
Sánchez – HISTORIA GENERAL DE AMERICA.
[5] Halley – HISTORIA
DE LA IGLESIA.
[7] Leontina Etchelecu
– DIVERSAS FORMAS QUE ADOPTA LA RELIGIÓN ANDINA.
[8] Leontina Etchelecu
– DIVERSAS FORMAS QUE ADOPTA LA RELIGIÓN ANDINA.
[9] Adolfo Colombres –
ORALIDAD Y LITERATURA ORAL.
[10] Adolfo Colombres –
ORALIDAD Y LITERATURA ORAL.
[11] Obra, en archivo
electrónico, suministrada por la biblioteca nacional del Perú. (no se
especifica año de publicación
[12] Zapata 1974, Pág.
S1
[13] Obra citada, Pág.
23
[15] Revísese en la
biblia Génesis Cap. 6
[16] Revísese en la
biblia Génesis Cap. 13
[17] Obra citada, Pág.
9
[18] Obra citada, Pág.
9
[19] Biblia, Daniel
20:9
[20] Referencias de la
torre de babel, de las experiencias de Lot y Abraham, y en el horno de fuego
con Daniel.
[22] Recopilado por
Reyna Rodríguez Casas
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