NIÑA DE CORAL Y ESPUMA
En el arrecife de tu hermosura,
mil peces de colores se desplazan
y las algas tejen sus labores
sobre el fondo de conchas y corales blancas.
Perla oculta en la ostra más preciada,
eres el tesoro que el mar guarda
en su cofre de sal y de secreto
que solo se abre con la llave de mi pecho.
Estrellas de mar son tus miradas
que iluminan la noche de mis sueños
y caracolas son tus labios rojos
que me cantan la música del viento.
Cascada de agua es tu melena
que refresca mi frente y mi deseo
y suave arena es tu piel morena
que me invita a acostarme en tu lecho.
Un rayo de sol es tu sonrisa
que atraviesa la superficie del agua
y eco de cristal es tu voz lisa
que resuena en las grutas submarinas.
Algas que me abrazan son tus manos
y me arrullan con su movimiento;
conchas que me llevan son tus pasos
a pasear por el jardín del cielo.
Burbuja de aire es tu carcajada
que se eleva desde el fondo del mar;
gota de sal es tu lágrima derramada
que se funde con el llanto de las olas.
Brisa marina es tu aliento
que me llena de aromas y de vida;
corriente cálida es tu sangre ardiente
que me envuelve con su fuerza y su ternura.
Sirena que me llama eres tú
con tu canto de amor y de locura;
ninfa que me espera eres tú
en tu gruta de coral y de verdura.
Diosa del mar eres tú
que me ofreces tu trono y tu corona;
reina de mi corazón eres tú
que me rindes tu espada y tu pasión.
Flor que nace eres tú
en el arrecife más bello y fragante;
fruto que se ofrece eres tú
al viajero sediento y hambriento amante.
Niña de los arrecifes eres tú,
la más bella, la más dulce, la más pura;
y yo soy el náufrago que te adora
y que busca en tus brazos su aventura.
© Isaías Joel Hurtado Santa Cruz
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