Una versión más de las tres versiones de judas[1]
Él ha sido homicida desde el principio, y no ha
permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de
suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Juan
8:45 – 46
I. Introducción:
La
historia de la redención del hombre, hablo de la historia cristiana, es la
historias más hermosa e inspiradora del mundo. Su función dentro de la sociedad
ha involucrado a todos los pueblos de distintas maneras, pero con la misma
devoción. Pero por ser la más hermosa, inspiradora e inagotable historia es la
menos creíble.
La
historia de la redención involucra a un solo hombre, un hombre santo, un hombre
que no tenga el “pecado original”. Un hombre que tenía que pagar por todos los
pecados de la humanidad una sola vez en la historia. “Pagar” es un término que
involucra la muerte del sujeto, y la humillación por la eternidad. El profeta
Isaías predice el destino del “sacrificado” como uno de los más terribles de la
humanidad, en el libro bíblico que lleva su nombre no dice: “…no hay parecer en él, ni hermosura…
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en
quebranto… fue menospreciado, y no lo estimamos… y nosotros le tuvimos por
azotado, por herido de Dios y abatido…[2]”
. Dejamos la interpretación divina para los que tengan el “Don de Sabiduría”
que tanto de predica en las iglesias, y nos quedamos con la interpretación
humana que, en nuestras posibilidades mundanas, es la única que podemos
brindar.
En
medio de la historia de la redención, como aportando algo nuevo, aparece Jorge
Luis Borges. Con sus cronologías antiguas, combinando teólogos inventados y
reales, da una nueva interpretación sobre el misterio de la redención. De estas
tres tesis que él presenta, no llama la atención a tercera tesis. “…para salvarnos, pudo elegir cualquiera de
los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o
Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un infinito destino: fue Judas…[3]”
II. Una mirada
rápido de las fuentes de la teoría de la redención:
Hacer
un interpretación de la biblia, y no sé como lo harán los grandes teólogos, es
muy complicado por no tener los escritos originales a la mano. Los más antiguos
textos, o copias, bíblicas datan del siglo III, y han sido encontrados recién
en el siglo pasado. Pero no todos los papiros y pruebas bíblicas encontrados
por esas fechas han sido tomados, o considerados, en el mismo nivel de
“inspiración divina”.
Las
profecías de un redentor no sólo se han dado en la religión cristiana. En la
religión andina, por dar un ejemplo, José María Arguedas encontró rastros de un
“Mesías Andino”, aquel personaje que pondría las cosas en su lugar y, quizá el
término se bastante ambicioso, redimir a
los pueblos andinos de la invasión española. Los redentores, o mesías,
aparecieron siempre, en cada civilización, cuando esta civilización estaba
siendo invadido o alienado por otra. Pero estos “redentores” tenían la
responsabilidad de mantener las costumbres religiosas y sociales de un pueblo
determinado. Es por eso que todos los redentores, y también el hombre llamado
Jesús, tenían una obligación importantísima con la divinidad, en muchos de los
casos dioses locales, y por esa misma razón con el pueblo elegido por ese dios.
Pero no queda ahí, cada pueblo, ahora cada religión, cree tener la verdad
absoluta y que los dioses son lo único verdaderos. La visión cósmica de todas
las religiones sugiere que su “Dios” los creo superiores a los demás, y que por
este sentido le atribuían a sus, reyes o principales, un parentesco de sangre
con sus dioses. Pero no sólo los reyes se sentían hijos de su dios, sino como
explica Karl Abraham: “…El hombre hace
remontar su origen a los dioses de su creación… el hombre se identifica con un
dios… Éstos, los hombres, a su vez, llegan sentirse ellos mismos en una
relación especialmente intima con su dios…[4]”
III. ¿Judas, una
traidor?
No
sé conoce, por lo expuesto en la introducción, en realidad lo que pensaba la
gente, en las épocas neo – testamentarias, sobre la acción de Judas. Pero de
una fecha, que todavía es desconocida, aquí Judas ha sido considerado como el
máximo traidor de la historia. El hecho de haber traicionado al “redentor” lo
hace el más villano, y le da un foso privilegiado dentro del infierno de Dante.
Observemos la biblia, aunque no sea tan confiable, para recordar algo que no
hemos querido olvidar.
La
predestinación es un tema recurrente en la biblia “…en amor habiéndonos
predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el
puro afecto de su voluntad…[5]”Si
muchos de los salvos son predestinados entonces, esto nos adelantar nada,
muchos de los castigados, o condenados, también son predestinados. Entonces,
como dirían muchos hombres que han discutido esto, las acciones en la vida,
estoy hablando de los pecados, no influyen en nada. Lo que más importa es ser
PREDESTINADO para ser salvo y lo demás no importa. Sé que muchos teólogos
sacaran sus conclusiones sobre esto. Judas, para que se cumplan las escrituras,
tenía que ser el hijo de la perdición, es por eso que Jesús dice: “…Cuando
estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste,
yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para
que la Escritura se cumpliese…[6]”. Entonces, guiándonos
sólo de estos dos versículos claves, podemos suponer que Judas no tenía
elección. Su vida, mucho antes que naciese, estaba predestinada para que sea
vituperada y humillada. ¿Cómo entonces saber que nuestras vidas no están
predestinadas para lo mismo?
No
sólo es el caso de Judas, estamos hablando de los casos bíblicos, sino que la
biblia muestra que también dios, Jehová para los hebreos y cristianos, aunque
no sea la pronunciación correcta, endureció el corazón del faraón para que él
muestre su poder. Y así otros ejemplos más que nos hacen ver que ante la
voluntad de dios nada puede hacer el hombre. Pero quizá todo sea un engaño,
pero quizá dio con todo esto quiere ocultar su verdadera forma de “redimir” a
los hombres.
La
pregunta que desde nuestra posición lanzamos a los “grandes teólogos” y
“grandes ministros religiosos” es: ¿Cómo puede ser un traidor alguien que ha
sido predestinado por dio para traicionar?
Nos
parece, o no queremos ofender a nadie, que el traidor, si es que hay alguno, es
el mismo dios. Él ha hecho, por su infinita voluntad, a un hombre traidor, y
por esa misma razón el más odiado y más vituperado por los hombres de todas las
generaciones.
IV. el aporte de
Borges:
Hemos
llegado a la parte central, y quizá culminante, de este pequeño trabajo. Borges
publica un cuento en el libro ficciones: “las tres versiones de Judas”. Este
trabajo intelectual muestra, con muchas décadas de anticipación, lo que en el
año 2006 estaría en la boca de todos: La importancia de Judas en el proceso de
redención de la humanidad.
Judas,
desde la prospectiva de Runeberg, un teólogo que quizá fue inventado por
Borges, ha ido bastante fundamental en la redención. Su primer trabajo muestra
que Judas apoyo a Jesús, y fue un instrumento útil, para la redención; aunque
eso tendría como consecuencia que fuera considerado el más vil para siempre.
Acepto ese destino pues se sentía indigno de que Jesús, “El salvador del
mundo”, lo salvaré a él sin merecerlo. Así que, Judas, se humillo por debajo de
lo hombres para igualar al hijo de dios que se rebaja al nivel de los hombres.
Esta versión puede ser discutida y es de más fácil asimilación. Pero la tercera
versión que Borges hace sobre Judas es más discutida y pude ser considerada
herejía. Judas que, en la primera versión, aparece como él que se sacrifica
para que el “redentor” haga su sacrificio universal y único, en la tercera
versión aparece como el que hizo un sacrificio que no duró un solo día, como el
que hizo Jesús, sino que hizo un gran sacrificio que tendría que durar todos
los días de su muerte, y que, como agregaría Borges, estaba destinado a ser
ocultado por los siglos de los siglos. En conclusión: JESÚS NO REDIMIÓ A LA
HUMANIDAD, FUE JUDAS.
V. conclusiones:
No
queremos afirmar nada, pero lo expuesto arriba debe ser incluido entre los
estudios teológicos modernos que, hoy en día, se han detenido en el gran
evangelio de la prosperidad, poniendo a payasos en la conducción de programas
que ya no acercan al hombre al Cristo, sino solamente están afanadas en su
economía.
[2] Isaías 53: 3 – 6. Versión Reina Valera 1909. Sociedades
bíblicas unidas. Será usado siempre esta versión, si no se indica lo contrario.
[3] Las tres versiones de Judas, ficciones.
Jorge Luis Borges.
[5] Efesios 1:5
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