POEMA SOBRE EL CORONAVIRUS


EL DÍA EN QUE CRISTO PREFIRIÓ SEGUIR ESTANDO CRUCIFICADO EN LUGAR DE DAR UNA MANO CONTRA EL VIRUS

Hace días que una estrella fulgurante paso por mi ventana,
no dejó nada atrás;
la esperanza baja por las escaleras
y busca una soga para ahorcarse.

Hace días que muero a las cinco en punto,
todos los días,
al costado del Madero en el que tus brazos sangrantes
se han olvidado del dolor humano.

Una madre que ruega todos los días para que pase esto,
para que te compadezcas un poco
porque el hambre no sabe de cuarentenas
ni de un virus que atacan a millones.

Hoy te he rogado, o por lo menos he intentado rogarte,
algo en mí dice que estás sordo desde hace mucho.

Yo sé que esperas que nosotros salgamos de esta,
como siempre lo hemos hecho,
y que luego te lo agradezcamos.

Hoy me he dado cuenta
que ese niño que lloraba en una capilla
nunca tendrá respuesta.

Hace días que nos culpamos de todo
y que jugamos a los dados buscando una solución;
hace días que cargamos nuestra cruz
y que te ríes de nosotros desde tu cómodo cielo.

Ella dice que esperemos,
mientras que una persona llora al costado del mismo madero
porque no tiene con qué darle de comer a sus hijos.

Hoy a las cinco en punto moriré de nuevo
pero ya no podrás burlarte de mis sueños.

© Isaías Joel HURTADO SANTA CRUZ - 2020

Comentarios

  1. Excelente y muy interesante el contexto y tema del poema, sobre todo muy cierto amigo. gracias.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Como ayudar a alguien que practica el CUTTING

Sincretismo religioso: tradición oral de Huancavelica[1]

Aproximación a “La vida en una beso” de Warcry