SANTO GRIAL - POEMARIO - 2012



RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS DE ESTA EDICIÓN PARA:

© 2012 by Sin Futuro Editores S.A.

© 2012 by Isaías Joel Hurtado Santa Cruz
Título original: Santo Grial

Diseño de portada: Isaias Joel Hurtado Santa Cruz

1ra edición: octubre de 2012

Informes:
Email: jhvhrohi@hotmail.com
Cell – Phone: (+51) 949913012

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente permitida su reproducción, siempre y cuando se mencione al autor de dicho texto.




UNA TARDE QUE HA MUERTO


A la misma princesa
De los ojos hermosos.


Has salir el sol con un dedo,
Para olvidar la deuda ajena
Que tengo con tus ojos,
MISERABLEMENTE,
y no tengo un centavo
Para pagar.

Mata este segundo,
AHORA,
entierra la esperanza
y escapa cantado
de este agujero mortal
que no es más
que la vida misma,
porque así la hemos concebido,
que no es más
que el camino a las extrañas muertes
que aún quedan por soportar.

Ahora,
antes que sea muy tarde,
comienza a soportar
las extrañas maneras
que tendrá el destino
para alejar nuestras vidas,
para evitar que sonriamos.

Son nuestras vidas,
infinitamente incompatibles
la una de la otra,
la mía de la tuya.
Lejanas ruinas
De vidas sin sentido
que nunca han de encontrarse.

Canta,
ahora canta,
más alto,
más alto,
más alto,
para que pueda oírte
desde mi soledad.

Y todo el destino
sigue corriendo
como un río
alejándose.

Sombría mirada,
la tuya,
que nunca más volveré
a tener tan cerca
de mis ojos.

Esquina que ha sido hechizada
en un momento inmediato y miserable.

Y después de todo esto, sonríes.
Y después de todo esto,
aún puedes seguir viviendo.
Y no entiendes que la vida ha quedado prisionera
detrás del adiós que encerró alguna palabra.

Soledad del cielo,
miserable recuerdo que hay que matar de a poco.


ANGELUS CAESUS

A Ángela Ruth


Y es la extraña manera
en la que pretendes entrar a mis sueños,
LUCHANDO POR DETENER EL TIEMPO,
con alguna excusa TONTA
que escapa de todos mis razonamientos,
(soledades que siempre se repiten,
eternos sonidos
y esperanzas adversas de un pasado
que no hemos intentado vivir
y que secuestran estos momentos impares
que se van quedando solos en un rincón)
la que ahora corona,
sin merecerlo,
cada una de mis articulaciones
que se van hundiendo
LENTAMENTE
en recuerdos ahogados,
con este miedo que ha de ser el preludio
de una infelicidad suprema.


MISERABLE SENTIMIENTO ESCONDIDO

A Ruth Ángela

Y son dos pasos esperando
en esta agónica tarde solitaria
que ha de estar abrigando,
PEREZOSAMENTE,
unas tiernas manos
que nunca más volveré a ver.

Sombras oscuras,
no hay más luz que estas sombras,
no hay más luz
que tu luz convertida en sombra
entre la tierna soledad,
Y EL DESEO,
de verte llegar
iluminando la red en la que estoy preso.

SOMBRAS
no hay nada más que sombras espesas
intentando alimentar de carroña
esta esperanza tan flácida.

No hay nada más que sombras,
nada más que sombras.

No hay nada más que un recuerdo,
al costado olvidadizo del río caudaloso que se aleja.

Una abertura de luz,
casi opaca,
sin claridad.

Demonios que se esconden detrás de cada palabra.


SILENCIO ABSURDO

Caminar,
No perder de vista,
tratar de entender
que lo pasos se alejan
al final de un camino,
el destello del adiós,
un día hablaremos de esto
para olvidarlo por completo
aunque sabemos que olvidar
 es imposible. Ocultos pájaros,

mojada sinfonía,
noche inquebrantable.

¿En dónde estoy?

Estrella
que ha dejado de guiar mi camino,
silenciosa palabra
que no es más que una flor
que se ha convertido en soledades.

¿Y si vienes?

Destruye todo el tiempo,
 destruye cada palabra
que se ha quedado en el silencio.


CANTANDO MIS PENAS

Entierra a-hora cada una de las palabras
que olvidé decir.

Lejana armonía
de las cosas que olvidamos hacer,
soledad de tierras
que no son más que pedazos de oro
que la muerte ha transformado en cuchillos
que intentan olvidar todo
lo que no hemos logrado ser nunca,
en una veta que jamás se acaba.

Picotazos sin cesar,
mercurio asesino incasable de felicidades
que no son más que el recuerdo de una casa
que ya no existe,
de un vecino que se fue tan lejos.

Infelicidad una casa,
de alguna familia,
que desaparece llevándose muchas vidas,
RECUERDOS INQUEBRANTABLES,
demonios que saldrán de algún socavón
a perseguir lo que ya no existe.


EL JUEVES QUE PUDISTE HABER MUERTO EN MIS BRAZOS


A Heidi Lorena


Aguda pócima tardía,
soledad de fríos días
APAGÁNDOSE,
alguna mano amada
LASTIMADA.

Noche oscura
que la tarde cuida
entre lluvias insaciables.

Tarde siniestra,
Pensamiento acelerado,
larga caminata
esperando encontrarte
todavía respirando.

¿Es esta la soledad de los caminos hambrientos?
¿Es esta la soledad de tu alma al abandonar tu cuerpo mortecino?

Pájaro inmortal
entonando su cántico,
muertes ajenas
al costado de mis sueños interrumpidos.

Extraño olor
en los pasadizos
anunciando ya
nuestra muerte.

Señal en cielo azul
que ha llorado ya tu partida.

Y es este miedo que me hace correr tras la muerte
Agarrado de tu última sonrisa.

Es la muerte,
y no la noche en los senderos lejanos,
la que dibuja esta desesperada silueta
que corre al costado de unos minutos
que matan las esperanzas
en este asesino sanatorio.

Al final del camino,
no hay nada al final del camino.

Lágrimas que no entienden que solamente la soledad
ha desgastado tantos momentos que ahora no son más que tristes recuerdos.

Y si entendieras,
dormida,
que ahora he maldecido
no haber dicho mucho de lo que siempre has sabido
pero que siempre me he negado a decírtelo
pensado encontrar el mejor momento para hacerlo.

Y ahora no eres más que materia inerte,
materia que destruye mis manos
y el frío absurdo de esperarte regresar de ese infinito sueño
al que ahora te debes estar acostumbrado.

Quizá no haya mañana,
quizá el sol no salga a la hora exacta.

Quizá el carpintero,
crucificado en alguna esquina,
cerrando sus ojos para no ver mis lágrimas,
pudiera hacer algo más que estar siempre crucificado.

Pero no entiende,
pero tampoco tú entiendes,
que hay caminos por los cuales la soledad
no es más que un instante en punto,
muy puntual,
que se ha olvidado de hacer correr el reloj.

Ah, y mientras todo esto no es más que la desesperación
que corre por mis dedos
balanceándose y dibujando
una herida opaca que no son más
que los de la misma muerte.


AL COSTADO DE UN PAN DURO

Después de todo,
cuando podamos olvidarnos de quienes quisimos ser,
no habrá nada de lo que arrepentirnos,
ni a nadie a quién echarle la culpa.

Mariposa lunar
que te apoderas de mis sentidos,
recuerdos infernales
que no son más que las cosas imaginarias
que siempre he temido
y que ahora se convierten
en esta realidad que camina boca abajo
por el borde de algún destino mísero.

Y son las dos de la tarde,
y sigo sentado en este olvidado rincón
tratando de cambiar por pan
algún mísero verso que acabo de escribir.

Absurdas miradas
que comienzan a burlarse de lo que algún día prometí ser,
de lo que nunca quise dejar de ser.

Mientras la lata de café ha elevado su valor
e intento salar con lágrimas
esta sopa instantánea que sólo existió en mi imaginación.


TODO HABRÁ ACABADO

 Todo habrá acabado,
(a la divinidad se la ocurrido no hacer nada eterno)
y todas las cosas no serán más que sueños
de los que intentamos no despertar.

¿Acaso inventaré un recuerdo,
con el pasar de los años,
en el que haya hecho y dicho
cosas que no me atreví a decir ni hacer?

¿Acaso inventaré una tarde de lluvia
al costado de un puente y un río
en el que te quedes para siempre
y todo lo demás no sea más
que el recuerdo que nunca pasó?

Todo habrá acabado.
Pero ya no será como antes de empezar a vivir
todo lo que ahora intentaremos olvidar.
La marca del recuerdo quedará para siempre.
(como cicatriz al costado del madero que tampoco es eterno)
nada volverá a ser igual y el vacío será más grande
al despedirnos sin poder borrar de nuestros recuerdos
los momentos que añoraremos cada vez más lejos.


SIN SENTIDO

Todo ha perdido el sentido.
No han sido los años.

Esta canción,
la carretera silenciosa ahora,
no causan esos sentimientos extraños
(sabor a fresas mojadas,
tierna claridad de la aurora,
silencioso río de septiembre,
solitaria carretera lunar.)
que antes me llevaban
al borde de la emoción.


Rogar a un dios malvado,
pedirle explicaciones.

Es tarde.
La chimenea está apagada.

Nos hemos despertado asustados
de un sueño que ha durado tanto.

Y no habrá leña abrigadora este día
y nos perderemos en la sombra oscura
con intenso frío.

Ah, lluvia…
y no he traído más que lo que tengo puesto,
y no soy más de lo que es este miserable
que ha venido a visitar a sus recuerdos.


Es la misma calle,
son las mismas casas,
es el mismo punto geográfico,
pero nada es igual.

Entregarnos a los recuerdos
y saber que nada es lo mismo,
que la casa está vacía
a pesar de estar llena.

He llegado a esta hora,
todo ha cambiado,
todo.

Y quisiera preguntarle a alguna anciana moribunda,
como si ella supiera lo que ha pasado,
como si ella ya hubiera vivido todo esto,
¿qué pasó con esta calle
para que ya no signifique nada para mí?

La estrella continua brillando a lo lejos.
Silenciosa mirada que intenta matar los sueños
de una tarde que ya se ha borrado de mis recuerdos.

No estás,
únicamente porque no quieres estar.

El rio doloroso de los días,
la intensa soledad de las estaciones terrestres,
el interminable pasar de los recuerdos.

Y aún no dicen,
y aún no quieres decir nada.

Pero no,
no han sido los años,
no han sido las cosas que han cambiado,
no ha sido el inclemente paso del tiempo
dejando atrás los tiernos recuerdos
que debemos enterrar con nosotros mismo
antes que comiencen a envenenar y a lastimar.

Es algo más importante que eso,
más importante que la vida misma.

Sabor a caña mojada,
interminable pasar del río,
campanada que siempre esperabas
para que te vayas a casa
y dejes de pensar en mí.

Hoy no tocaré la campana,
hoy la dejaré sin sonar,
(sonidos inconclusos,
interminables sueños
que se acabaron pronto,
verdes pastos
muy lejos de está soledad
que hemos aprendido a llamar vida.) 
mis manos han sido mojadas en lágrimas.

Hoy he decidido
que nada ya
tiene el valor suficiente
para seguir viviendo.


MINUTOS ANTES DE LA HORA FINAL

A Isaías Joel

Y no me digas
que con todo esto
la eterna tumba que me espera
será menos dolorosa
para mi alma.

Son las diez de la noche,
el médico ha apagado la luz
y he comenzado a observar
mejor las cosas.

Padre,
tú que debes estar esperándome
en algún lugar remoto
del otro mundo,
en el algún rincón
donde la gracia divina
sea verdaderamente gracia,
debes conocer ya
la fecha y hora exacta de mi muerte.

Y son dos cosas
que me hacen saber
que estoy muy cerca
del eterno viaje:
la paz acumulada
de los días de eterna guerra vital
viene a vestirme ahora
llenando de calma
esta hora
que el destino ha preparado para mí.

Y el cielo
no es otra cosa
que la esperanza
que me he negado
a creer siempre,
y que ahora deseo
con todo el corazón
para que sea menos misterioso
el momento de partir.


¿A dónde iré?
Qué se yo.
La gracia del madero
ha sido negada para mí.

La moneda solitaria,
y las eternas vigilias
que pasé esperando curarme
se han convertido
en el triste preludio
que me toca vivir ahora.

Y devuélveme la rosa
que no te di
para ponerlo
en una olvidada tumba
que es el único destino visible
dentro de poco para mí.
Devuélveme las lágrimas
para llorarme yo mismo
ya que todos olvidarán hacerlo
algún día.

Es de noche,
alguien ha muerto de cáncer,
alguien,
en algún lugar del mundo,
estará muriendo
por faltarle el pan
que a mí me ha sobrado.

Y explícame
ahora
el universo,
y reza por mí
mientras mi alma
aún escucha.

Nadie me ha enseñado
a rogarle al olvido,
nadie me ha enseñado
a soportar este silencio.

Quizá haya muerto
mientras en mi alma
se dibujan todas estas cuestiones.

No he visto la luz
que si dijeron
a ver visto mis mayores
a la hora de su muerte.

Extraña luz,
pequeña luz
que ahora empaña mis ojos
con profundas oscuridades.

Y véndeme
un pequeño rayo de luz,
ya que no me lo puedes regalar,
y has este momento
inolvidable para ti
porque yo lo habré olvidado
al momento de partir.


ALREDEDOR DE UNA ABERTURA DE LUZ

A katya


Los sueños katya,
el “NO ME DOLIÓ”,
se han quedado varados en un puente,
olvidados en algún basurero,
porque en eso se han convertido
las casas y cosas de ese entonces.

No es tu voz,
ahora,
la que intenta calmar mis miedos.

Es frío el hospital.
Veo personas que no me quieren,
Vienen a visitarme todos los días,
A compadecerse de mis penas.
La puerta nunca se abre
para que se escapen tus recuerdos.

La muerte está cerca,
dibujan mis manos pálidas
las palabras que quiero que entiendas,
que quiero hacerte sentir.

Son símbolos inconclusos,
estrellas ahogadas y vacías,
miserablemente vacías.
Todo el dolor,
el sabor a las infelicidades diarias,
han sido puestas en cada una de ellas
antes de dar el último respiro.

Y te recuerdo soñando
detrás de ti misma,
detrás de lo que nunca más volveremos a ser.

Y, después de todo esto,
con el alma embarrada en la basura,
me he sentado a mendigar unas monedas
para poder comprarte alguna flor
que pueda hacerte recordar
lo que hemos jurado no olvidar.
Una flor que morirá antes que te recuerdes de mí.

“Amigo, amiga;
padre de familia y joven estudiante,
todos aquellos que escuchan mi ennegrecida voz:
soy un joven campesino
que ha dejado su tierra buscando poder regalar una flor
a su amada que se ha marchado.
Si te han gustado las palabras que no logré decirte
déjame,
en la gorrita,
una moneda que intentaré cumplir
lo que no he podido hacerlo antes…”

Pero no entiendes,
Pequeña Katya,
lo que es mendigar,
y lo que es rebajarse hasta piso
y pedir caridad
únicamente para poder hacerte recordar
todo lo que has olvidado.

Una moneda que pudo servirme para comer un pan,
matar el hambre.
Para dejarme morir
entre los brazos de alquiler de alguna mujer.

Ah, no sabes.
N O ­– S A B E S – N A D A.



Copyright © Todos los Derechos Reservados 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Como ayudar a alguien que practica el CUTTING

Sincretismo religioso: tradición oral de Huancavelica[1]

Aproximación a “La vida en una beso” de Warcry